Así fué mi historia con Chloe, me topé con ella como si fuera Alicia en el país de las maravillas encontrándose a Chesire, el gato risón.

Chloe recien rescatada en su hogar de acogida

Salía del hospital de ver a un familiar (nada grave!!  😀 ) y de camino al coche, la escuché, meoooooow!!! Saliendo de debajo de una furgoneta y caminando hacia mi. Una cachorrilla preciosa, de unos sólo cuatro meses y con unos colores muy característicos, porque Chloe era una gatita carey, como a las llaman tortugas por ese pelaje.

Se notaba que no era una gata callejera, muy limpia, extremadamente cariñosa y sociable… Así que… ¿qué iba a hacer?  Pues llevármela a casa y rezar porque sus dueños aparecieran. Hice lo propio, difundir en las redes sociales y pegar carteles en la zona, pero los días pasaban y nadie la reclamaba…

Mientras Chloe se fue haciendo a la casa, y… a Bruno y Kira!!! Bruno reaccionó bien, mientras él siga siendo el centro de todos los mimos y las atenciones de la casa, todo va perfecto, pero la que me sorprendió fue Kira, nunca pensé que la aceptaría, no porque sea una gata territorial, sino más bien porque ya tiene nueve años, y su ritmo vital era muy distinto al de Chloe, pero encajaron.

Chloe y Kira juntas durmiendo

La pequeña era excepcional, seguía a Kira a todas partes, y hacía las mismas cosas que ella, rascar en el rascador, sacar el pienso del comedero con las patas, beber de los vasos de agua que dejamos abandonados por el salón, subirse a las ventanas, abrir las puertas de los armarios, en fin…. que Chloe se convirtió en una pequeña copia de Kira, aunque también empezó a desarrollar su propia personalidad.

Al principio tuvimos que tener mucho cuidado con sus gateras, porque Chloe venía con bichitos en la tripa, lo normal, y desparasitamos a Bruno y a Kira por precaución. 

Al mes se le hicieron los test y tuvo la suerte de estar completamente sana, y no nos vamos a engañar… un punto a favor para poder encontrar una adopción.

Los días siguieron pasando y Chloe comenzó con su primer celo, más o menos a sus seis meses, así que la llevamos a esterilizar, y dicho sea de paso, me he quedado asombrada de como ha avanzado este tipo de cirugía en las gatas, el mismo día que operaron a Chloe estaba estupenda, nada que ver como cuando operaron a Kira hace ocho años!!

Pasadas las Navidades, de repente, alguien apareció!!! Violeta y su nena, que hoy por hoy son las mamas adoptivas de Chloe y que como podéis ver en la foto, fue un amor a primera vista.

Gracias a ellas y a ARGOS LEÓN, Chloe tiene una segunda oportunidad!!

Chloe con su mama adoptiva Violeta

Qué difícil se me hizo despedirme de ella, ha resultado imposible no quererla con locura, nunca olvidaré esos ratos que la tenía echada en mis piernas acariciándola, y cuando paraba, me miraba y maullaba para que siguiera!! 

Chloe completamente integrada en su casa de acogida

Espero que seas muy feliz pequeñina!!!  😉 

¿Qué te ha parecido la historia de Chloe?   

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