A día de hoy, no sabemos qué ha pasado con la rebaja del IVA veterinario que hace unos meses se anunciaba a bombo y platillo desde las salas del Congreso de los Diputados. Lo que sí sabemos es que hasta el 1 de Septiembre de 2012 los servicios veterinarios tributaban al IVA reducido del 8% pero a partir de esa fecha pasaron al 21% a excepción de los servicios efectuados a favor de los titulares de explotaciones agrícolas, forestales o ganaderas que continuaron tributando al IVA reducido. (BOE 187 de 6 de Agosto de 2012)

Las consecuencias de este incremento se han dejado notar. Por un lado, en España casi la mitad de las familias tienen mascota y los veterinarios han acusado un descenso en sus visitas a las consultas lo que ha llevado al incumplimiento de vacunas obligatorias, reducción en los ciclos de desparasitación, una mayor dificultad frente al diagnóstico de enfermedades ya que se retrasan las visitas al veterinario y lo peor de todo, un incremento en el número de abandonos, algo que afecta de lleno a las protectoras de animales, que no sólo han visto incrementados sus gastos sino que también han tenido que afrontar más abandonos con nulas subvenciones.

Por otro lado, el sector veterinario ha tenido que enfrentarse a un nuevo problema. Un articulo reciente de un periódico digital relataba como el veterinario es uno de los profesionales peor pagados en España con un sueldo inferior a los mil euros brutos mensuales y aunque la principal causa que alegan es el exceso de titulados en nuestro pais, el problema se ha incrementado con la subida del IVA que ha puesto en jaque a muchas clínicas y forzado el cierre de otras tantas.

El 4 de octubre de 2016 el Pleno del Congreso de los Diputados dio el visto bueno a una proposición del Grupo Parlamentario (ERC) en la figura de Joan Capdevilla, veterinario de profesión, que proponía rebajar el IVA de los servicios y medicamentos veterinarios al 10%. La iniciativa fue aprobada por todos los grupos excepto Ciudadanos que se abstuvo y el PP que votó en contra.

Seis meses después, no hay una ley que haga efectiva dicha propuesta y ¿por qué? La Constitución en su art. 134.6 dice lo siguiente:

“Toda proposición o enmienda que suponga un aumento de los créditos o disminución de los ingresos presupuestarios requerirá la conformidad del Gobierno para su tramitación”.

Esto significa que si el Gobierno cree que va a dejar de ingresar dinero o va a incrementar sus gastos, puede no tramitar una nueva ley, pero si partimos de la base de que el sector veterinario sólo aporta un 0.02% del PIB y que con la subida del IVA este porcentaje se ha reducido todavía más ¿no sería más inteligente reducir el impuesto del valor añadido al reducido como estaba antes? ¿no sería compensada esta reducción con un incremento en los ingresos en las arcas del estado debido al incremento de las visitas al veterinario, a la apertura de clínicas, al incremento del sueldo de los veterinarios, al descenso de los abandonos?

Parece ser que el sentido común nos lleva a pensar que el incremento del IVA veterinario ha sido un error y considerar a un animal de compañía, un miembro más de nuestra familia, como un “artículo de lujo” ha sido un error más gordo si cabe. No dejemos que esta propuesta de ley caiga en el olvido, firmemos la petición iniciada por la Plataforma Contra la Subida del IVA Veterinario!

Podéis firmar clicando en la imagen

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